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Cambiamos de puerto

De nuevo en el astillero

Navegando hacia San Pedro
Navegando hacia San Pedro

El día 2 de enero, con el año 2020 recién estrenado, emprendemos viaje a San Pedro del Pinatar para reparar el barco tras los desastres de diciembre. Iván Tárraga se acerca a primera hora a revisar el motor y nos asegura que funciona correctamente, por lo que las dificultades para avanzar que sufrimos en diciembre se deben sin duda al caracolillo que recubre el casco y, sobre todo, la hélice. Decidimos dirigirnos cuanto antes al astillero para reparar el barco y conseguir que navegue de nuevo como es debido.

A las 1210 salimos para San Pedro, con tiempo gris y frío. El barco no hace más de 2 o 3 nudos, y a duras penas llegamos al puerto Tomás Maestre para pasar el canal a las 1400. Desde la torre de control del puente no nos aseguran mantenerlo abierto, y sólo conseguimos pasar gracias al remolque que nos ofrece la goleta Saint Christophe, que aceptamos gustosamente.

Estado de la hélice
Estado de la hélice

Una vez en el Mediterráneo seguimos viaje a San Pedro, sin conseguir pasar de los 2,5 nudos. Afortunadamente no hace viento y conseguimos llegar al puerto a las 1700, ya oscureciendo. Nos dirigimos directamente al varadero de Tárraga, donde dejamos el barco para reparar los daños en la obra muerta y para limpiar y pintar el casco y la hélice.

Una vez en el varadero, comprobamos que la hélice está tan cubierta de caracolillo que es realmente milagroso que hayamos conseguido llegar hasta aquí.

El Luar recuperado

El 27 de enero de 2020 vamos a buscar el barco, que ya está terminado. El astillero ha hecho un trabajo magnífico, dejando el barco como nuevo. ¡Da gusto verlo arreglado y recién pintado!

El Luar limpio y pintado
El Luar limpio y pintado
El Luar en San Pedro
El Luar en San Pedro

Aprovechamos para pasar la inspección reglamentaria con David Checa. Todo está en orden, y unos días más tarde tenemos el nuevo certificado de navegabilidad para otros cinco años.

Los acontecimientos del año 2019, con dos accidentes en el mismo año, y la degradación del Mar Menor, con el problema del caracolillo que se adhiere al casco, nos han hecho pensar en cambiar de puerto base. Hemos encontrado un amarre adecuado en el Club Náutico Villa de San Pedro, y el mismo día dejamos el barco amarrado en su nuevo puesto. Aquí esperamos estar a salvo de temporales, y también mejorar el mantenimiento del casco, ya que en el Mediterráneo el agua se mantiene limpia y con muchos menos parásitos.

Escapada de invierno

El fin de semana del 22 de febrero hacemos una escapada para terminar de probar el barco y hacer algunas cosas que habían quedado pendientes. El sábado por la tarde y el domingo por la mañana navegamos por el Mediterráneo, sin alejarnos del puerto. Navegación plácida, con poco viento y mar tranquila.