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Naufragio

20 de abril de 2019

Durante la noche del viernes al sábado el viento de levante no paró de soplar con mucha fuerza, entre 7 y 8 de la escala de Beaufort. Los registros del aeropuerto de San Javier muestran que el pico se produjo a las 04:50 del día 20, con rachas de 46 nudos (F9) y viento mantenido de 35 nudos (F8). Todo ello acompañado de lluvias torrenciales.

A pesar de eso, como el Luar había superado sin problemas otros temporales fondeado en su amarra, no estábamos demasiado intranquilos. Sin embargo, esta vez iba a ser diferente.

Desde la ventana de nuestra casa de La Ribera se ve el barco amarrado en el fondeadero del Club de Regatas. Poco antes de las 09:00 comprobamos con sorpresa que el Luar no estaba en su fondeo. Inmediatamente recibimos una llamada del gerente del club informándonos de que el barco se había soltado del fondeo durante la noche y se encontraba varado en la playa del Pescador, no lejos del muelle del restaurante Miramar. Nos dirigimos al club inmediatamente, y con ayuda de los marineros nos acercamos al lugar donde estaba varado el barco.

Para entonces el viento había calmado, afortunadamente, lo que facilitó la maniobra. El agua estaba de color chocolate por la tierra que había arrastrado la lluvia al mar. Había otros barcos naufragados, la mayoría en el muelle del club, y uno de ellos en el rompeolas de la base aérea. Dentro de lo que cabe tuvimos suerte de que el Luar quedara varado en una playa de arena, sin más daños en la obra muerta que algunos desperfectos en el costado de babor, fruto de una colisión con otro barco mientras se desplazaba a la deriva.

Una vez junto al Luar, procedimos a sacarlo de la varada a base hacerlo escorar para disminuir el calado. Para ello amarramos una driza al bote en que nos encontrábamos y fuimos tirando hasta que el barco se zafó del fondo y pudimos remolcarlo. Lo dejamos sin mayores problemas atracado al muelle del club, donde pudimos comprobar que las sentinas estaban secas y la máquina arrancaba correctamente. Las cadenas que sujetaban las amarras a los muertos se habían quedado fijas al barco, por lo que dedujimos que habían faltado en la parte sumergida. Como el fondeo estaba inutilizable, dejamos el barco en otro punto, naturalmente con permiso de su propietario.

Rescate del Luar

A mediodía volvió a arreciar el viento, subiendo otra vez hasta los 30 nudos. Estuvimos un rato esperando, sin atrevernos a irnos a Madrid, hasta que a eso de las 18:00 emprendimos el viaje de vuelta, con el mal sabor de boca de dejar el barco fondeado en un muerto que estaba pensado para un barco más pequeño.

1 de mayo de 2019

El miércoles 1 de mayo volvimos a La Ribera para llevar el barco a reparar al astillero de Tárraga, en San Pedro del Pinatar. Salimos del club a las 18:00 con viento flojo de levante. Como no andábamos mucho, debido a la suciedad del casco, y era ya tarde para completar la travesía, fondeamos en el Mar Menor cerca del puerto Tomás Maestre para pasar la noche.

El jueves por la mañana levamos ancla a las 0940, con viento de NE F4. Pasamos el puente del Estacio a las 10:00, y emprendimos la travesía hacia San Pedro. El viento fue arreciando y la mar nos venía de través, con los que tuvimos un viaje bastante movido. A las 11:40 entramos en el puerto de San Pedro y nos dirigimos directamente al varadero. Enseguida sacaron el barco del agua y pudimos comprobar que había daños en la parte inferior de la pala del timón y de la quilla. También había mucha suciedad en el casco, como viene siendo habitual en el Mar Menor en los últimos años.

A partir de aquí queda el papeleo del seguro y la reparación de los daños. También queda pendiente reparar, o mejor dicho sustituir, la cadena del fondeo en La Ribera.

18 de mayo de 2019

El sábado 18 de mayo el barco está listo para navegar. Lo recogemos en el varadero, comprobando que está todo reparado. También hemos aprovechado para hacer limpieza del casco y dar patente, y para revisar el motor. ¡Da gusto verlo!

El Luar reparado
El Luar reparado

A las 10:00 emprendemos la travesía hacia el Estacio. Con el casco limpio y la máquina recién revisada el barco navega mucho mejor que antes, y alcanzamos una velocidad de crucero de casi 8 nudos. No damos las velas porque el viento es muy flojo, levante de fuerza 1–2.

A las 10:45 fondeamos en el Estacio, y a las 12:00 pasamos el puente hacia el Mar Menor. El viento ha rolado a SE F3, y navegamos a vela hasta la isla del Barón, donde fondeamos para comer.

Por la tarde navegamos a vela hasta La Ribera. Amarramos en el muelle para pasar la noche.

El día siguiente hacemos una travesía corta para comer en los Arenales, y volvemos a La Ribera. Dejamos el barco en el fondeo prestado, porque el nuestro no está reparado todavía.

31 de mayo de 2019

A todas estas, el fondeo del Luar seguía sin cadena ni amarras. Tras varios intentos infructuosos, a finales de mayo localizamos al marinero que puso el muerto inicialmente, en 2004, y le encargamos la reparación, que llevó a cabo enseguida. Puso la cadena nueva, desenredó las que quedaban en el fondo, y cambió los grilletes. El 31 de mayo estaba todo resuelto, y el barco otra vez en su sitio.

9 de junio de 2019

El fin de semana del 8 y 9 de junio volvemos a ir a La Ribera, y aunque el sábado el tiempo no es muy propicio (NE F5–6), el domingo navegamos por el norte del Mar Menor y damos por concluido el episodio del naufragio.